jueves, 14 de julio de 2016

Müss es sein? Es müss sein! ¿Tiene que ser? ¡Tiene que ser!

De nuevo su mente se encontraba en un dilema. Recordaba ensimismado las conversaciones que tenía con su padre cuando era pequeño, esas palabras las cuales creía que eran su tiquete de la suerte y que por años mantenía atesorado pues para él lo habían sido todo pero ahora, perdido en aquellas frases notaba lo despreocupado y carente de sentido que solo una boca tan vacía con aliento a alcohol y tantos vicios más podrían haber pronunciado.
"Si quieres ser alguien, trabaja por eso sin importar los medios, lo fundamental es que llegues a la meta." ¿Cómo un consejo de esa magnitud podía haberlo utilizado como su mantra durante toda su vida? "Sin importar los medios"... Y así había hecho, logró llegar hasta la cima de sus objetivos "sin importar los medios", aquellos que ahora mismo le reclamaban con venganza las atrocidades a las que había sido capaz de realizar solo por buscar un estilo de vida que ya no le importaba ni quería, un estilo de vida pérfido el cual no estaba dispuesto a mantener.
Arrepentimiento, para él arrepentirse significaba tocar fondo mientras intentaba con acciones salir de aquel martirio que lo perseguía. Decepción, para él significaba sentirse incapaz de no poder realizar acciones para salir de aquel martirio que lo perseguía. Y así transcurrían las horas, entre el arrepentimiento y la decepción, entre la esperanza y la poca fuerza de voluntad.
Su padre había sido inteligente en muchos aspectos diferentes, como en la política o el arte, pero esos momentos de lucidez no duraban mucho, solo un instante. Y luego recaía en ese estado de vaguedad y ambigüedad que no le aportaba nada a nadie, que solo lo destruían a él y a los de su alrededor dando consejos como "sin importar los medios". Lo conducía a la destrucción mientras se ocultaba en aquella fachada de seguridad que transmitía (como sucede con la mayoría de los políticos cuando hablan con certeza en un discurso lleno de maldad). Su padre pudo ser político y sacarlos de la miseria con la que contaban, qué desperdicio.
Había vuelto a la calle para recolectar unos cuantos gramos de tantas drogas que se había acostumbrado a consumir. Así transcurría su día a día: casa, arrepentimiento, trabajo en los clubes nocturnos, muchas ganancias, calles, muchas drogas, pérdida de ganancias, decepción, casa. Y de nuevo iniciaba el ciclo.
De su madre no pensaba mucho, nunca fue muy cercano a ella pero le quedaban los libros que ella una vez decidió regalarle y que ahora eran todo lo que le quedaba y el refugio que necesitaba en momentos de pesadez. Leía La insoportable levedad del ser especialmente, para calmar su interior:
"Tomás dijo una vez más: Ja, es muss sein (sí, tiene que ser).
A diferencia de Parménides, para Beethoven el peso era evidentemente algo positivo. 'Der Schwer gefasste Entschluss', (una decisión de peso), va unida a la voz del Destino ('es muss sein'); el peso, la necesidad y el valor son tres conceptos internamente unidos: sólo aquello que es necesario, tiene peso; sólo aquello que tiene peso, vale.
Esta convicción nació de la música de Beethoven y, aunque es posible (y puede que hasta probable) que sus autores hayan sido más bien los comentaristas de Beethoven y no el propio compositor, hoy la compartimos casi todos: la grandeza del hombre consiste en que carga con su destino como Atlas carga con la esfera celeste a sus espaldas. El héroe de Beethoven es un levantador de pesos metafísicos."
¿Cargaba su destino en sus manos? Pero en sus manos solo llevaba un vaso de whiskey, y un porro de marihuana consumado. ¿Ese era su destino? No, no, debía hacer algo por eso.


Empatía.

¿Cómo era posible que un documental pudiera significar tanto para él? Las películas y documentales se habían vuelto de cierta manera lo que más le gustaba hacer desde un tiempo atrás. No entendía en qué momento llegó al punto en que su tiempo libre lo dedicara solamente a esta actividad pero le traía calma, en cualquier momento, en cualquier situación, y a la vez le despertaba infinidad de emociones en su interior que no podía explicar en palabras pero que estaban ahí, recorriendo cada surco de su alma.
Con el tiempo comprendió que era el otro punto de vista y los diferentes lados de la historia que los documentales proyectaban y que desmentían todo lo que alguna vez las mismas películas le mostraron para lavarle el cerebro producto de una industria vacía e ignorante. Películas donde los indígenas eran los malos, mientras tipos del oeste con botas brillantes y armas bien cargadas quedaban como los héroes luego de destruir sus tierras, sus vidas y todo lo grandioso que la naturaleza brindaba solamente por un ideal consumista y ambicioso de tener el poder de todo lo que fuera posible; o películas en los cuales está la típica historia de la mujer débil, femenina, perfecta, que necesita ser rescatada por un príncipe para vivir felices. Le molestaba demasiado prender el televisor a ver programas tan vacíos que solo fomentaban la ignorancia y aumentar la brecha entre quienes tienen el poder de manejar a las personas y quienes se dejan controlar. Realmente le molestaba.
Pudo darse cuenta que su amor por varias películas y documentales crecía debido a la otra cara de la moneda que no se atrevían a mostrar, y desde ahí partió todo. Sentía la necesidad de ayudar a los demás cada que sus ojos se abrían por medio de aquellos documentales, películas o noticias, y le era inevitable quedarse con los brazos cerrados. A pesar de que el camino que él había trazado para lograr sus objetivos no fueron los más correctos ni los más morales, una parte de su dinero lo destinaba a viajar para hacer obras de ayuda a los demás brindándoles comida a quienes lo necesitaba, asistencia médica, y sobre todo, hacía actividades con las comunidades. Todo lo que estuviese a su alcance. Pero no se trataba solamente de ayudar a las personas, pues su empatía consistía en tratar de comprender a todos hasta llegar al altruismo sin excepción (incluyendo animales y la naturaleza) y era por esta razón que él se había vuelto vegano. No soportaba la idea de comerse a otro ser vivo a costa de su sabor o de sus 'proteínas', así que rechazaba desde pequeño estos 'alimentos' además por lo contaminante que era la industria animal con el medio ambiente y lo dañino para la salud que eran esas carnes con químicos.
Aprovechaba su habilidad con los procedimientos médicos que en su infancia se había visto obligado a aprender cada que tenía enfrentamientos con pandillas o cada que sus padres entraban en crisis graves por el abuso de drogas. No eran procedimientos muy avanzados, pero era bastante conocedor en el tema y le eran de gran ayuda.
Se caracterizaba por ser una persona bastante sensible, y sus amigos siempre se lo recalcaban a pesar de la fría apariencia que poseía, y esto le permitía entenderse rápido con la situación de los demás y sentirlas como propias permitiéndole realizar esas pequeñas acciones con quienes lo necesitaban.
Entendía que debía trabajar en sí mismo primero, pero le era inevitable dejar de involucrarse en situaciones que él sentía que necesitaban al menos un poco de ayuda.
— MinHo, ya deja de preocuparte tanto por los demás.
Se lo repetía su mejor amigo, una y otra vez, a cada segundo que pudiese luego de observarlo tan alterado uno de esos días en que a él le daba por cuestionarse todo y sentía impotencia por no hacer nada más para ayudar.


Infantia.

MinHo caminaba por las calles que alguna vez de niño pisó ansioso cuando jugaba a no pisar las líneas que se dibujaban en los andenes, y por un breve momento se sintió niño de nuevo, recordando aquellos días en los que la felicidad se resumía en lo más simple del día. Por unos instantes se vio a él mismo en otra calle, en esas que se ubicaban al frente de su casa de la infancia donde jugaba en las esquinas con las piedras cuando se quedaba solo, y quizá era eso lo que recordaba: aquellos momentos solitarios en los que encontraba felicidad de la manera más sencilla sin tener preocupaciones. Y ahora él caminaba por otras calles más limpias y ruidosas, pero ya no le transmitían esa felicidad como antes, y sintió cómo los años habían pasado sin que se hubiese dado cuenta.
De repente notó todos los cambios en su alrededor, todo envejecía y sentía cómo poco a poco iba quedando al desnudo con una piel arrugada, desgastada, menos lozana. Estaba perdiendo en su cuerpo lo que alguna vez le recordaba lo que había sido su infancia. En una vida adulta tan agitada no había podido darse cuenta de que todo cambiaba e iba perdiendo su vigor desmesuradamente, y se asustó. Decidió volver a recordar aquellos hábitos de su infancia pero se dio cuenta de que no tenía muchos pues las circunstancias en su pasado habían hecho que él madurara de manera obligada, se lo habían impuesto sin su consentimiento y ahora la vida se lo echaba en cara por dejar que arruinaran la niñez que no pudo tener. Le habían arrebatado una parte de él que nunca tendría y ahora cargaba con las consecuencias de ello: una vida adulta para siempre en su memoria.
Qué egoísta había sido la vida con él quitándole tan preciados momentos para dejarlo en un estado inerte sin recuerdos gratos para conservar. Era como si en su mente le hubiesen borrado los recuerdos de una adolescencia para implantarle los de un adulto joven que intentaba huir de su pasado. Y pensó en el ciclo que las personas aprendían en sus primeros días: nacer, crecer, reproducirse, morir. Entre nacer y crecer se desprendía todo el proceso denominado como "infancia" que el había omitido por completo y ni qué decir sobre reproducirse. Era una maldita farsa tratar de poner ese ciclo en los seres humanos, no encajaba. Solo restaba el morir que podría suceder en cualquier momento sin necesidad de todo un ciclo.
— A veces eres todo un niño.
Palabras como esas dichas con frecuencia por quien había sido su novia, ahora tomaban forma. MinHo a veces era todo un niño porque nunca fue uno y por momentos sentía la necesidad de serlo sin que se diera cuenta. Quería ser un niño para intentar tener una infancia aunque le tocara preocuparse por pagar los servicios de la casa, por trabajar para tener un sustento, por beber y drogarse para olvidar, preocuparse por vivir como un aburrido adulto.


Adulthood.

Las primeras veces, las primeras experiencias y todo lo que conllevara el término "mi primera..." resultaba ser una marea de sentimientos porque era sabido que cargaba con un alto significado emocional. Pero, al fin y al cabo, se está aquí precisamente por esas primeras veces pues de acuerdo con lo que creía MinHo, él solo estaría en el mundo una vez para vivir todo a la primera sin tener una segunda oportunidad para repetirla o comprobar decisiones. Sin embargo, el problema radicaba en no dejar que se experimentaran nuevas situaciones y quedar plasmados en una rutina tediosa que robara las emociones hasta dejar personas insensibles.
La vida se encontraba perdiendo la magia de las primeras veces para volverse una especie de planeadores y bocetos que prepararan el día al día haciendo lo usual cada vez de manera más arreglada, pero por suerte, los días y las noches están diseñados (porque también fueron planeados y en parte tienen su rutina) para sorprender a la gente con algo diferente en cada momento, así fuesen las conversaciones, el clima, la manera de moverse, todo se volvía diferente al transcurrir el tiempo pero a veces era solo eso, momentos diferentes a lo habitual pero no nuevos.
De entre los recuerdos de MinHo luego de verse envuelto en un profundo hastío con su patética vida, recordó esa primera vez que le desencadenó todo lo que ahora era: “mi primera vez como adulto.” ¿En qué momento se había convertido en un ser mayor? Y es que no era necesario tener una identificación para certificarle que tenía la edad adulta, pues la primera vez para él no fue cuando cumplió la mayoría de edad sino que fue en el momento en que sus padres murieron consumidos por la dependiente vida de las drogas donde a él le tocó salir adelante por su cuenta dejando todo lo que alguna vez le caracterizó como niño, viviendo en las calles vendiendo esa arma asesina que mató a sus padres y que le fue matando su infancia, experimentando una serie de cambios en sus pensamientos más maduros (por no decir que no eran acordes a su corta edad) pero menos morales.
— Déjate de bobadas y empieza a trabajar que no vas a lograr nada si no te esfuerzas.
— Pero quiero jugar..
Recordaba cuando su compañero le reprendía en varias ocasiones pues, como él, ambos querían salir adelante para conseguir sustentos y lograr alcanzar un mejor estado, pero que al principio se le dificultaba a MinHo debido que no siempre seguía las órdenes de sus jefes, hasta que poco a poco se fue volviendo una máquina y por inercia trabajaba.
«Nunca permitas que te vuelvan persona mayor, hombre respetable. Nunca dejes de ser niño.» Había fallado, ya era muy tarde. Se había vuelto una persona mayor, aunque todavía le faltaba adjuntarle el adjetivo respetable, pero ya se había vuelto un adulto por primera vez, a la fuerza.
Fue a partir de ese suceso, que tuvo un sinfín de primeras veces, todo era una primera vez, pero ahora sentía como si nada avanzara y se quedara estancado o encerrado, pues todo se había vuelto muy parecido y estaba perdiendo la capacidad de asombrarse. Requería de una primera vez con urgencia, sabía que esa era la receta formulada por el doctor, pero sentía marchitarse por dentro y quedar sumido en un profundo desánimo. Se estaba volviendo tarde para salir de esa jaula en la que se encontraba todo por experimentar muchas primeras veces de manera seguida influenciado por aquel sistema que lo habían exprimido hasta dejarlo seco y vacío, por un consumismo que quería manejar todo con prisa y dejar a las personas en la nada.


Refugio.

Alguna vez alguien me dijo hace mucho tiempo atrás, que la música siempre estaba en todos lados, y lo único que debíamos hacer era escuchar atentamente. Yo no me creía ese cuento porque siempre me vi como un hombre desconfiado y si no tenía pruebas de que en una habitación silenciosa pudiese escuchar una composición de sonidos que se formara sin la necesidad de yo mismo poner canciones, era absurdo que escuchara música alrededor. Y por un momento realmente me creí mi teoría de que ese hombre estaba loco y no sabía de lo que hablaba. Sí, me atreví de tildar a alguien de "loco" cuando era yo el incoherente, qué locura la mía.
Pero un día, decidí abandonar mi arrogancia y mi apresurada vida entonces ahí lo descubrí todo. Me encontraba en silencio en mi habitación y todo parecía formar una armonía que se mezclaba con aquellas gotas de lluvia que azotaban en mi ventana enfurecidas por haber rechazado anteriormente el sonido de las cosas, y de repente todo se transformó en música. Era verdad, el silencio también forma parte de la partitura y por eso es tan importante en una composición musical. Entonces, supe que toda mi vida había estado ignorando los sentidos por estar siempre ocupado en el trabajo y en el agitado estilo de vida pasando 26 años de esa manera, ignorando mi alrededor.
La mayoría de las noches, me encontraba en algún club nocturno registrando que marchara bien el trabajo, aprovechando para tener en la zona privada el entretenimiento reflejado en unos cuantos bailes eróticos de mujeres de piernas largas y piel delicada que desataban mis deseos, las cuales entre bebidas y drogas solo amplificaban mis sentidos de manera descontrolada, no era de sorprender que todo ese tiempo me encontrara ignorándome a mí mismo y a lo que me rodeaba, quedando en un estado de pausa entre la realidad y lo que creía ver.
Pero en ese momento en que decidí quedarme quieto y escuchar atentamente el medio que me rodeaba, pude encontrar un refugio y a la vez un escape de todo. Tan solo bastaba con detenerme un momento para hallar la música que me guiara a la tranquilidad, y ese era definitivamente el problema, estaba ignorando hasta mis sentidos para envolverme en la cotidianidad apresurada que me manipulaba. Ya mis ojos ni siquiera veían realmente por estar pendientes de aquellas pantallas como la televisión, las cámaras, el ordenador, las ventanillas, en los cuales ponía mi más íntima confianza para dejar que me mostrara la realidad, y luego pretendía buscar un edificio con una maravillosa vista exterior y ¿para qué si los edificios están construidos para que observe solo una parte en en específico y me quiten el panorama de lo demás? Tampoco escuchaba nada por dejarme llevar del barullo y el cúmulo de sonidos fuerte que aturdían mis oídos. Me encontraba anestesiado de todo y por un largo rato pensé que estaba bien.
Todo este tiempo fui un hombre sin sentidos, pero finalmente logré encontrar en mi propio alrededor el refugio que necesitaba para volver a ser un ser humano con sus sentidos completos.


domingo, 1 de mayo de 2016

No soy Beethoven, pero también encontré a mi amada inmortal.

    
Si la ven, díganle que aún la amo en demasía, que desde la conozco cada surco de mi cuerpo y de mis adentros tiene su nombre. Aún escucho aquellas melodías que solíamos cantar al unísono cuando las palabras se volvían ausentes en nuestras conversaciones, o simplemente nos hundíamos en ese placer de deleitarnos con esos sonidos tan especiales en un mundo tan nuestro (ya sabes, siempre tarareamos un poco de jazz, algo de rock&roll o, si nos encontrábamos en nuestros momentos de revolucionistas, algo de música protesta para caer en profundas ideas que nos llevaran a odiar a todo el mundo, a nosotros mismos).
Siempre serás parte de mí porque eres yo y yo soy tú, qué maldita condena, y creo que ese es el precio que debemos pagar por ser almas gemelas verdaderas, pues siempre seremos uno ya que jamás había encontrado alguien que tuviera mis mismas creencias, ideas, razonamientos, debates, situaciones e incluso que leyéramos las mismas cosas, nos gustara la misma música o viéramos las mismas películas, qué loco. Me abriste los ojos y me devolviste la vida pero ahora te pertenezco por la eternidad.
Si la ven, en serio díganle que aunque no nos soportemos, la amo con todo lo que soy y lo que no soy, la amo profundamente, eternamente. Maldigo las leyes de física y su magnetismo, "los polos iguales se repelen." ¿Cómo es posible que me repele alguien que es exactamente igual a mí y que ame con todo mi ser? Sí, definitivamente comprobé que es posible pero quisiera no creerlo, arrancar cualquier impedimento de no estar juntos para que nos amemos y odiemos sin trabas, como nos merecemos pero no se puede.
Te amo y te odio, aunque te odio más de lo que te amo y eso lo sabes muy bien, pero al fin y al cabo te amo como nunca he amado y te llevaré siempre conmigo, mi amada inmortal.


mi amada inmortal


domingo, 27 de marzo de 2016

Selene.

❝Vi la luna sola, incapaz de compartir su fría belleza con nadie.❞
La oscuridad gélida con la que contaba el cielo, hogar de dioses a donde ella era perteneciente, se encontraba apacible y monótona como hacía muchos años solía ser. Después de todo, seguía la misma rutina de siempre: primero, su hermana Eos rodeaba los océanos para anunciarle a su hermano Helios por medio de cantos que recubrían cada surco de la tierra proveniente de los ruiseñores agradecidos en señal de un nuevo comienzo, la llegada del día impaciente por la puesta del Sol adornando el claro cielo para iluminar con esperanza, color y calor la llegada de un nuevo día lleno de esplendor. Y así, una vez el viaje de Helios tan esperado por muchos diera por terminado, era el turno de la enigmática Selene para actuar sobre la oscuridad tan placentera envuelta de misterios, silencios y movimientos finos de unas cuantas criaturas que desde la tierra le hacían compañía en esas noches tan solitarias.
Días, meses, años, transcurrían en esa misma rutina tan presos a la que se encontraban sometidos pero debía cumplir con su deber. Sin embargo, una noche de verano algo comenzó a cambiar en la tierra, algo fuera de lo habitual a la que tan acostumbrada estaba y sin darse cuenta, su interior se había inquietado por ser parte de aquel suceso tan desconocido para ella. En el monte Larmos, un pastor se dedicó a contemplarla cada que terminaba sus tareas diarias, nutriéndose de amor cada noche un poco más hasta quedar dormido con su desnudez bajo los rayos tenues de los astros sin darse cuenta que se había enamorado de aquella mujer protectora de la noche tan distante pero tan atrayente, y ella, encantada por el misterio que aquel hombre envolvía decidió ser partícipe, por lo cual una noche azul de esas tan especiales, descendió a la tierra para contemplar al misterioso pastor mientras dormía con su musculatura al descubierto y lo amó profundamente. Desde entonces, cada que él caía en ese sueño después de contemplarla, Selene siempre bajaba para recostarse junto a él sintiéndose por primera vez cálida, en compañía, completa y es que finalmente alguien era su luz en esa oscuridad a la que vivía tan acostumbrada.
— Mi amado Endimión, dueño de mi amor, te acompañaré siempre que duermas así que por favor, no te alejes de mí, labrador de mi pasión. Que yo tan eterna en estas noches vacías a las que estoy condenada no puedo sentirme viva si no es a tu lado. Quédate conmigo, en alma y cuerpo, te necesito. — le susurraba cada noche a su amado luego de que ambos hubiesen confesado su amor, esperando a que él jamás se alejase de su lado sin importar lo terrenal y efímero que Endimión fuese porque no hay nada más agobiante como ser poseedora de la inmortalidad dependiendo de lo mortal. Lo deseaba para ella, aunque solamente fuesen amantes en la noche.
— Oh, Zeus, venerado dios del Olimpo. Te imploro con mis más fervientes deseos que le concedas a mi amado Endimión la inmortalidad para poder contemplar nuestros deseos sin interrupción. — había recurrido a Zeus para que se apiadara de ella tan solitaria que años atrás había sido y que finalmente había podido encontrar su compañía tan llenadora pues Endimión comenzaba a envejecer, su cuerpo se marchitaba y cuán profundo dolor ella sentía en lo más recóndito de su interior. Lo perdía y se rehusaba a que eso sucediera.
Por esto, Zeus al observar aquella situación de los dos amantes, decidió ayudar pero con una condición, el cual Endimión no sufriría el paso del tiempo mientras estuviese dormido pero envejecería solo cuando estuviese despierto. Así, Endimión le hizo prometer a Selene que siempre lo acompañase en sus sueños cubriéndolo y protegiéndolo con sus rayos tan penetradores mientras se juraban un amor celestial, acompañados de poetas que en las noches donde los amantes se encuentran se vuelven los protagonistas de noches melancólicas en busca de un amor de verdad.