«Crees que conoces la muerte, pero no es así. No hasta que la has visto, realmente visto. Y se pone debajo de la piel y vive dentro de ti. También crees que conoces la vida. Te pones de pie en el borde de las cosas y lo ves pasar, pero no estás viviendo. Realmente no. Eres un turista. Un fantasma. Y luego lo ves. Realmente la ves. Y se pone debajo de la piel y vive dentro de ti, y no hay escapatoria. No hay nada que hacer, pero ¿sabes qué? Es bueno. Es algo bueno. Y eso es todo lo que tengo que decir al respecto. »
Su día había transcurrido en un sinfín de dolores, padecimientos que enfrentaba debido a lo enfermo que se encontraba mezclado con insomnios por la agonía de no poder respirar quedando en ese espacio entre la muerte y la vida donde se consumía en la desesperación de aliviar como fuese su malestar. Su cabeza le retumbaba, le pesaba, no podía coordinar sus pensamientos (como si alguna vez lo hubiera hecho) y ese era su castigo por haberse alejado del camino correcto sin pudor ni resentimientos pues el que sintiera que no pudiese utilizar su mente era la peor condena a la que cualquier ser pudiera estar enganchado.
El sonido le aturdía, las letras de los libros huían de su vista y la luz lo enceguecía quedando una vez más sumergido en ese silencio atormentador acompañado por la oscuridad que hallaba en su alrededor, y cuán profundo dolor le causaba tal suplicio del que solo pretendía escapar como siempre hacía pero del cual no tenía salida alguna. Cada surco de su cuerpo pedía a gritos ayuda para recobrar el equilibrio que necesitaba, pero ya era demasiado tarde e inconscientemente seguía dirigiéndose a esa ruta desalmada que había preferido tiempo atrás y que ahora le recordaba cómo era el vivir sin vivir, el estar en ese estado de agonía permanente al que pertenecen los seres que abandonan la senda verdadera.
El tiempo ya no era el mismo, se había distorsionado dejando todo en una pausa insaciable; el planeta ya no realizaba traslaciones ni rotaciones ahora solamente se encontraba quieto como todo el universo indicando que era el momento de la tragedia que constituía su propio cosmos abstraído en el vacío fortuito al que había llegado, la nada que se había apoderado de su débil y maltratado cuerpo. Estaba anestesiado, todo estaba tomando un fin o quizá era un nuevo comienzo lleno de desasosiego y heridas que no sanarían pero que estaría dispuesto a cargar con estas aceptando la fragilidad con la que contaban indicando una nueva abertura que podría ser fatal.
Todo era incierto, nada le quedaba claro, sin embargo ya se acercaba su hora de partida y así dejaría suelta las posibilidades a las que estaba atado para que con suerte o desgracia pudiera regresar a emprender ese viaje que todos tenían que realizar.
miércoles, 6 de enero de 2016
jueves, 3 de diciembre de 2015
Being sad is an artist's life.
Noches en vela, ojos debilitados, cuerpo cansado pero mente despierta.
¿Cómo es que la inspiración llega justo cuando intento dormir donde mi cuerpo exige descanso pero mis pensamientos demandan atención? O bueno, no le llamaría inspiración sino más bien, motivación.
Me aferro a la oscuridad como medio de expresión donde la comodidad y confianza que esta transmite me amarra para dejar salir todo lo que siento y es agradable, la noche se vuelve mágica y le encuentro colores resplandecientes que vuelven todo especial, único, un mundo donde quiero pertenecer.
La música sabe mejor a esta hora, la tranquilidad del lugar te transporta a esa historia que las canciones cuentan y que sientes como parte de ti adornando el lugar de compases y tonos que nunca antes había escuchado con claridad y que es como si te estuviera llamando a sumergirte en ese universo creado por ti y para ti; es tuyo, entra, no te alejes jamás.
Y es en esos momentos donde descubres realmente quién eres, qué quieres, a qué aspiras o de qué te arrepientes. Así es, estas horas son decisivas para encontrarte y, te hundes en la tristeza y el dolor que comienzas a sentir como nunca antes, o flotas en esos sueños felices que ves pasar por el aire alejándose de todo el mal que tanto le persigue, puta envidiosa es el mal como si necesitara de una atención desbordante para vivir. Pero ojo, que si te encuentras en el medio de ambos extremos como lo estoy yo, te vas a encontrar perdido, como si estuvieras drogado aunque realmente lo estás pues los sentimientos te drogan, te consumen y te acaban, rápido, ¡decide que lado quieres! Yo no lo sé, los extremos me aterran pero la confusión constante me vuelve loca.
La luna me observa, ella siente mi desesperación y tan solo sigue brillando para que no pierda la esperanza, las estrellas la siguen y el viento me susurra "huye", "vete de aquí", pero yo me quedo, después de todo me acostumbré a vivir en estos estados donde la respuesta se hace inalcanzable, esa también es otra envidiosa que juega a las escondidas conmigo creyéndose la mejor.
El piano suena solo, me avisa que me calme y que todo estará bien pero de repente y de un solo golpe, el ritmo cambia, ya no hay piano, solo hay gritos que me piden ayuda para salir de aquí y salvarlos, ¿podré hacerlo? pero no los veo, ¡no griten tan fuerte que no me dejan pensar! Es un vaivén constante del que no puedo salir, yo soy la que necesito ayuda pero ustedes no escuchan mis gritos y alaridos de desesperación.
Corre, ya es hora, no escuches a nadie, ignora a todos y cierra los ojos mientras sigues corriendo y así encontrarás el camino correcto pues no necesitas ver, tan solo sigue tu instinto pero corre, nunca detengas ni aunque estés agotado y sediento.
jueves, 19 de noviembre de 2015
Un nuevo destino
Recuerdo
que de pequeña me pasaba soñando lo que quería llegar a ser cuando fuese
grande. Para ese momento contaba con esas ganas de convertirme en una persona
mayor que cada vez iban creciendo más en mi interior, como si se tratara de un
deseo implementado donde creía que todo iba a ser mejor. Ah, qué locura pensar
desde tan corta edad que mi vida sería mejor al ser grande, sin darme cuenta en
aquel entonces de lo hermoso que era la infancia donde vivía sin
preocupaciones. Y sé que todavía sigo siendo joven, pero ahora ya no deseo con
vehemencia el convertirme en alguien mayor donde la mayoría de los casos, es en
esa etapa en la cual a muchos se les olvida el verdadero objetivo de la vida:
vivir. Así, como escribió Caicedo: “Nunca permitas que te vuelvan persona
mayor, hombre respetable. Nunca dejes de ser niño, aunque tengas los ojos en la
nuca y se te empiecen a caer los dientes.”
Fue
entonces, cuando me vi experimentando ese cambio de estudiante de colegio a
universitaria, que me di cuenta de lo verdaderamente importante de la vida y de
las incontrolables ganas de volver a ser una niña pequeña, donde lo único que
me importaba era quién hacía un castillo de arena más grande o quién lograba
esconderse mejor.
No
diré que siempre soñé con estudiar medicina y que desde pequeña mis papás me
disfrazaban de doctora porque no fue así, y a decir verdad, yo poco hablaba
sobre mis aspiraciones del futuro y me enfocaba más en el presente. Me pintaba
a mí misma como una persona artística y aseguraba que cuando grande estaría en
ese medio, pero después de tantas vueltas que me dio la vida, terminé
estudiando algo que abarcaba todo lo que me gustaba: el maravilloso arte de la
medicina.
Recuerdo
cuando inicié el último año escolar, pues fue ahí donde realmente me di cuenta
de que ese era el momento para decidir sobre mi futuro y las metas que quería
alcanzar. Así que, sentí un miedo con tal magnitud que nunca antes había experimentado,
ya que finalmente tenía los pies en la tierra, y había llegado el momento de
tomar una de las decisiones más importantes de mi vida donde lo menos que quería
era errar, pero sobre todo, quería encontrar ese espacio donde pudiera encajar
en un grupo de personas con mis mismos intereses. Por lo tanto, una vez decidí la
profesión a la que quería aspirar, estaba la cuestión de que pudiera ser aceptada
en la Universidad de mi elección, junto con esa inseguridad con la que contaba en
mis adentros que me hacía dudar si realmente podría lograr mi propósito. Debo
reconocer, que en ese tiempo me vi a mí misma en un mar de sentimientos que
nunca antes había sentido con tal profundidad, y que se iban apoderando poco a
poco de mí ser, sin embargo aprendí a manejar tal situación hasta el punto en
que pude lograr más confianza en mí misma que antes no tenía.
Si
bien logré exactamente lo que quería en cuanto a mi estudio, los nervios y el
miedo de una nueva experiencia se hacían notorios, pero sabía que era normal
sentirme de ese modo por lo que no fue un impedimento para opacar las fervientes
ganas de sumergirme en ese cambio. Y no me arrepiento, pues he podido cambiar
la perspectiva de muchas cosas que antes no veía con claridad en cuanto a mi
forma de pensar y en mi manera de actuar.
Gracias
a esos cambios que fui adquiriendo, me di cuenta de que las circunstancias y
las nuevas etapas de la vida han sido las que más me han hecho madurar y crecer
como persona. Este inicio de la
universidad se ha vuelto un viaje importante y especial que he emprendido, y
del cual pretendo aprender de ello porque lo importante, más que el destino, es
el recorrido.
Admito
que al principio se me hacía difícil el estar rodeada de nuevas caras, además
de la alta exigencia académica de la que venía acostumbrada y era para esperar
tal cambio, sin embargo, una vez que lo estaba viviendo se volvía en algo extraño y
abrumador.
Es
cierto que no fue nada fácil para mí adaptarme a tal cambio, sentí durante
mucho tiempo esa inconformidad con mis compañeros y, a decir verdad, muchas
veces sentía que no encajaba o que no formaba parte del estilo de vida de
ellos, puesto que me sentía demasiado diferente. Por otro lado, ya no veía a
mis amigos del colegio con frecuencia, sin contar que muchos de ellos se fueron
a diferentes ciudades o países a realizar sus estudios, así que era inevitable
no sentir por momentos esa soledad.
Sin
embargo, con el paso del tiempo pude conocer más a fondo a mis compañeros y finalmente,
he podido encontrar unas cuantas personas con las que he sentido una verdadera
conexión y con las que me siento cómoda, por esto agradezco que se hayan
cruzado en mi camino porque me han enseñado a sentirme bien siendo yo misma sin
dejar que las diferencias formen una barrera. También, he aprendido que se debe
luchar y hacer sacrificios para lograr lo que quiero pues nunca debo rendirme,
siempre es mejor seguir adelante. Además, he podido conocer el verdadero
significado de la responsabilidad y tomar las riendas de mi vida porque de mí
depende lo que quiero llegar a alcanzar.
En
conclusión, es conveniente decir que a pesar de que al principio pudo ser
difícil y aterrador, los cambios vienen bien y estas nuevas experiencias son
las que me han ayudado a encontrarme como una persona con metas y con sueños
que nunca debo dejar atrás.
domingo, 25 de octubre de 2015
Going backwards.
Sencillamente tengo miedo, ya no sé quién soy, no me reconozco para nada. Y me aterra el hecho de encontrarme en tal estado donde las lágrimas se han vuelto las fiel compañeras de mis ojos y la opresión que siento en mi pecho cada vez se vuelve más grande intentando apoderarse de todo mi ser, sin dejar rastro de tal felicidad con la que abundaba mi alma.
Me doy cuenta que yo quería con muchas ganas esto pero desde que entré, no he sido yo misma, me he perdido en un sin fin de laberintos que han sacado mi verdadero ser, ya no me río cada cinco segundos como lo hacía anteriormente y es más, pocas veces he vuelto a reír verdaderamente; no he podido ser esa niña graciosa con la sonrisa que todos admiraban. Ahora simplemente soy una versión seria y poco entusiasta de mí que nunca esperé llegar a convertirme.
Cada día siento que me hundo más y más en esa marea de falsedad que ha creado un pozo para que cayera ahí trágica y dolorosamente. No soy feliz, realmente no lo soy y estoy jodidamente perdida.
Encontré finalmente un espacio donde siento que pertenezco y en donde la comodidad finalmente hace aviso en mi ser, pero no hay tiempo para hallarme ahí. Y lo peor, no hay nadie quien me pueda ayudar, yo siempre estoy para los demás pero ¿y para mí quién está? todos sacan excusas y argumentos poco convincentes donde no les da la cara para decir que no les interesa en absoluto lo que me pase.
Debo admitir que por momentos me siento bien estando ahí y al menos he encontrado una persona que me ha podido comprender a la perfección, pero la mayoría del tiempo me siento confundida, abatida, destrozada y con pocas ganas de continuar. ¿Qué hacer al respecto? Ni yo misma sé, si tan solo pudiera escapar de tales muros que me están limitando para encontrarme, ah, lo haría sin pensarlo.
Going nowhere.
Me doy cuenta que yo quería con muchas ganas esto pero desde que entré, no he sido yo misma, me he perdido en un sin fin de laberintos que han sacado mi verdadero ser, ya no me río cada cinco segundos como lo hacía anteriormente y es más, pocas veces he vuelto a reír verdaderamente; no he podido ser esa niña graciosa con la sonrisa que todos admiraban. Ahora simplemente soy una versión seria y poco entusiasta de mí que nunca esperé llegar a convertirme.
Cada día siento que me hundo más y más en esa marea de falsedad que ha creado un pozo para que cayera ahí trágica y dolorosamente. No soy feliz, realmente no lo soy y estoy jodidamente perdida.
Encontré finalmente un espacio donde siento que pertenezco y en donde la comodidad finalmente hace aviso en mi ser, pero no hay tiempo para hallarme ahí. Y lo peor, no hay nadie quien me pueda ayudar, yo siempre estoy para los demás pero ¿y para mí quién está? todos sacan excusas y argumentos poco convincentes donde no les da la cara para decir que no les interesa en absoluto lo que me pase.
Debo admitir que por momentos me siento bien estando ahí y al menos he encontrado una persona que me ha podido comprender a la perfección, pero la mayoría del tiempo me siento confundida, abatida, destrozada y con pocas ganas de continuar. ¿Qué hacer al respecto? Ni yo misma sé, si tan solo pudiera escapar de tales muros que me están limitando para encontrarme, ah, lo haría sin pensarlo.
Going nowhere.
lunes, 19 de octubre de 2015
Cry me a fucking river.
Cuando tu vida está a punto de cambiar y entras en una nueva etapa, esperas que ese giro de 180° sea finalmente una forma de empezar de nuevo y escribir tu historia esta vez sin que nadie te reconozca y puedas ser quien siempre quisiste ser. Esperas y te llenas con las más altas expectativas de que ese cambio sea lo mejor que te vaya a pasar. Sin embargo, con el tiempo te das cuenta de que por más que trates de hacer todo en una hoja blanca, las huellas de lápiz te recuerdan que tu letra no ha cambiado y que no puedes huir de ti mismo ni mucho menos, empezar de nuevo. Los principios no se vuelven a hacer a menos que lleves consigo mismo tu huella que has dejado en el camino. Sencillamente no puedes escapar del pasado, de ti, ni de nadie.
Te das cuenta que lo que te llevó a ese momento de cambio en tu vida, con tropiezos y todo, fue lo mejor que te pudo haber pasado y que volverías a ese instante porque realmente eras feliz. Pues heme aquí, tratando de encajar en un grupo de personas superficiales y poco amables, donde te muestran una sonrisa mientras te apuñalan a escondidas.
Ves que todos a tu alrededor ya han encajado y que felices son con sus iguales pero luego te ves a ti, solo, quizá con uno o dos amigos que realmente aprecias pero que sabes que por más que intentes no encajas y sencillamente ellos te mantienen en un constante recordatorio de eso empujándote a la orilla para despejar el camino.
Son sensaciones nuevas y pensamientos diferentes a los acostumbrados los cuales se apoderan de tu mente y te llevan a un sinfín de malestares donde pasas de ser la persona más sonriente y alegre que alguien ha conocido, a la persona más cerrada y seria. Te cambian, te desmejoran, te desaniman pero toca seguir adelante, sea con una sonrisa o con una lágrima.
La siente, la escucha, la espera, y sueña.
Se había demorado en captar que finalmente el 13 de otro mes hacía aparición, pues su trabajo lo tenía ocupado tanto mental como físicamente. Pensaba no darle importancia y continuar con su rutina como un día normal, pero definitivamente, no era un día cualquiera y no podía hacer caso omiso a ese hecho, después de todo, tenía que aprender a vivir con ello.
El recuerdo de ella le consumía su pecho poco a poco, hasta el punto de asfixiarlo y sofocarlo cargando con el peso de su ausencia. Se volvía loco de tener su imagen en su mente y de sentirla en su interior destrozándole el alma. Controlar el dolor que sentía con cada latido frenético y desgarrador se volvía cada vez más imposible, como un deseo lejano que no podía cumplir. ¿Por qué esta vez le había dado tan duro su recuerdo? Pensaba que la estaba superando pero episodios como estos le recordaban que eso jamás sucedería o al menos, no por el momento.
Su cuerpo temblaba y las lágrimas brotaban como una cascada incontrolable llena de dolor, rabia y debilidad. No sabía cómo más intentar superarla si cada que sentía que lo estaba logrando, los celos de ella crecían en su interior esperando nunca traicionarla. Así es, sería una larga y peleada lucha conseguir su objetivo pero no podía seguir viviendo de ese modo, ya no se había vuelto sano el intentar conservarla.
Por lo tanto, la ocasión ameritaba tomarse un día de descanso, libre de toda preocupación exterior así como un tiempo de reflexión para sí mismo. Decidido, se dirigió a pisar las calles con olor a madrugada y tranquilidad, donde la música reinaría su paso adornando los matices del camino. También, aprovechaba para desahogar tanto que había contenido para sus adentros mientras intentaba acomodar sus pensamientos.
Quizá en un pasado habría mantenido así hasta calmarse pero esta vez, sentía la necesidad de tener a alguien a su lado y de expresar todo lo que quería gritar, solamente eso, quería que alguien lo escuchara en momentos como estos donde la vulnerabilidad era su fiel compañera, a pesar de detestar que lo vieran en ese estado.
Sin embargo, sabía que no contaba con la ayuda de sus amigos más cercanos para atravesar aquella crisis debido a lo ocupados que se encontraban en el momento, pero solo bastaba con observar a su alrededor para darse cuenta que todo el tiempo había estado teniendo apoyo de sus compañeros. Si bien, a pesar de haber pasado muchos momentos juntos,él no les tenía la confianza suficiente todavía, o al menos, eso era lo que pensaba, hasta que se dio cuenta que ellos eran los únicos que le estaban brindando su mano para sacarlo del abismo en el que se encontraba. Era extraño, pero la idea de contar con un apoyo de parte de ellos le habían salvado su día.
No supo exactamente en qué momento sucedió, pero sin esperarlo, todas las sombras que antes lo estaban atacando habían desaparecido y se encontraba riendo rodeado de paz y alegría que le calmaban de a poco hasta el punto de anestesiarlo totalmente. Era gratificante el saber que de los escombros, se estaba levantando siguiendo su paso con fuerza siempre para adelante.
El recuerdo de ella le consumía su pecho poco a poco, hasta el punto de asfixiarlo y sofocarlo cargando con el peso de su ausencia. Se volvía loco de tener su imagen en su mente y de sentirla en su interior destrozándole el alma. Controlar el dolor que sentía con cada latido frenético y desgarrador se volvía cada vez más imposible, como un deseo lejano que no podía cumplir. ¿Por qué esta vez le había dado tan duro su recuerdo? Pensaba que la estaba superando pero episodios como estos le recordaban que eso jamás sucedería o al menos, no por el momento.
Su cuerpo temblaba y las lágrimas brotaban como una cascada incontrolable llena de dolor, rabia y debilidad. No sabía cómo más intentar superarla si cada que sentía que lo estaba logrando, los celos de ella crecían en su interior esperando nunca traicionarla. Así es, sería una larga y peleada lucha conseguir su objetivo pero no podía seguir viviendo de ese modo, ya no se había vuelto sano el intentar conservarla.
Por lo tanto, la ocasión ameritaba tomarse un día de descanso, libre de toda preocupación exterior así como un tiempo de reflexión para sí mismo. Decidido, se dirigió a pisar las calles con olor a madrugada y tranquilidad, donde la música reinaría su paso adornando los matices del camino. También, aprovechaba para desahogar tanto que había contenido para sus adentros mientras intentaba acomodar sus pensamientos.
Quizá en un pasado habría mantenido así hasta calmarse pero esta vez, sentía la necesidad de tener a alguien a su lado y de expresar todo lo que quería gritar, solamente eso, quería que alguien lo escuchara en momentos como estos donde la vulnerabilidad era su fiel compañera, a pesar de detestar que lo vieran en ese estado.
Sin embargo, sabía que no contaba con la ayuda de sus amigos más cercanos para atravesar aquella crisis debido a lo ocupados que se encontraban en el momento, pero solo bastaba con observar a su alrededor para darse cuenta que todo el tiempo había estado teniendo apoyo de sus compañeros. Si bien, a pesar de haber pasado muchos momentos juntos,él no les tenía la confianza suficiente todavía, o al menos, eso era lo que pensaba, hasta que se dio cuenta que ellos eran los únicos que le estaban brindando su mano para sacarlo del abismo en el que se encontraba. Era extraño, pero la idea de contar con un apoyo de parte de ellos le habían salvado su día.
No supo exactamente en qué momento sucedió, pero sin esperarlo, todas las sombras que antes lo estaban atacando habían desaparecido y se encontraba riendo rodeado de paz y alegría que le calmaban de a poco hasta el punto de anestesiarlo totalmente. Era gratificante el saber que de los escombros, se estaba levantando siguiendo su paso con fuerza siempre para adelante.
sábado, 26 de septiembre de 2015
Cualquier estación para mí es primavera con vos.
Sé que yo fui el que abandonó todo, el que abrumado por tantos sentimientos se fue acercando al abismo de confusión en donde la caída se hacía larga y para nada placentera, pero fui yo quien se abalanzó a esta tortura de soledad y perdición a la que me vi aprisionado. Es verdad, me hacía el fuerte actuando como si no importara nada o mejor dicho, esa nada que se resumía en vos, sí, no quería saber nada de vos ni de el hombre que tenías a tu lado pretendiendo ser tu amor.
No quería ser tu amigo ni mucho menos tu mejor amigo, pero las circunstancias así lo habían planteado poniendo en segundo plano el amor intangible y amarrado a nuestro ser que sentíamos el uno por otro, y es que por más que nos amáramos no supimos controlar aquellas revoltosas emociones que desde adolescentes habíamos dejado de sentir, esperando y deseando que fuera solo un capricho de esos amores pasajeros que por más intensos que al principio son, se consume con tal rapidez quitando del camino cualquier pasión sentida alguna vez; aceptémoslo, rogábamos con que todo desapareciera para poder ser amigos, porque vos y yo sabemos lo buenos amigos que éramos.
Los meses, años, el tiempo pasaba y cada vez crecía más nuestra atracción, ¿por qué nos volvimos tan imbéciles? Yo tenía mi novia, vos tu novio, pero el verdadero amor lo teníamos nosotros y sin embargo, optamos por no abrir los ojos permitiendo que nos consumiera el alma llevándonos al dolor y al sufrimiento.
Me alejé de vos no porque no tuviera el tiempo preciso para poder verte o cualquiera de esas excusas que te mencioné en mi partida, me alejé de vos porque el infierno de no tenerte a mi lado se apoderó de mi ser y desde entonces sigo cayendo en ese profundo abismo rodeado de ánimas que tratan de llevarse mi alma y si de mí dependiera, dejaría que se llevaran cualquier sentimiento hacia vos atesorado pero de ser así, el infierno no tendría sentido pues finalmente estaría en el cielo sin tu recuerdo. Ah, cuán doloroso se vuelve la vida condenada a tu sombra que me sigue fielmente intentando algún día cubrirme de cualquier rayo de luz ansioso de atravesar.
No sé si pensás en mí como lo hago con vos, o quizá sí sé pero quiero creer que en el fondo algo mío se habrá quedado en tu ser. Sabía exactamente lo mal que la pasaste tantas veces que me fui de tu lado después de haberte prometido mantenerme a tu lado, y lo sé muy bien porque vos sos como yo y sentís las cosas como yo las siento. Mas en este caso, tu sombra me dice que ya hiciste caso omiso a cualquier sentimiento que alguna vez sentiste por mí. Perdí, perdimos, y ahora, estoy perdido.
No quería ser tu amigo ni mucho menos tu mejor amigo, pero las circunstancias así lo habían planteado poniendo en segundo plano el amor intangible y amarrado a nuestro ser que sentíamos el uno por otro, y es que por más que nos amáramos no supimos controlar aquellas revoltosas emociones que desde adolescentes habíamos dejado de sentir, esperando y deseando que fuera solo un capricho de esos amores pasajeros que por más intensos que al principio son, se consume con tal rapidez quitando del camino cualquier pasión sentida alguna vez; aceptémoslo, rogábamos con que todo desapareciera para poder ser amigos, porque vos y yo sabemos lo buenos amigos que éramos.
Los meses, años, el tiempo pasaba y cada vez crecía más nuestra atracción, ¿por qué nos volvimos tan imbéciles? Yo tenía mi novia, vos tu novio, pero el verdadero amor lo teníamos nosotros y sin embargo, optamos por no abrir los ojos permitiendo que nos consumiera el alma llevándonos al dolor y al sufrimiento.
Me alejé de vos no porque no tuviera el tiempo preciso para poder verte o cualquiera de esas excusas que te mencioné en mi partida, me alejé de vos porque el infierno de no tenerte a mi lado se apoderó de mi ser y desde entonces sigo cayendo en ese profundo abismo rodeado de ánimas que tratan de llevarse mi alma y si de mí dependiera, dejaría que se llevaran cualquier sentimiento hacia vos atesorado pero de ser así, el infierno no tendría sentido pues finalmente estaría en el cielo sin tu recuerdo. Ah, cuán doloroso se vuelve la vida condenada a tu sombra que me sigue fielmente intentando algún día cubrirme de cualquier rayo de luz ansioso de atravesar.
No sé si pensás en mí como lo hago con vos, o quizá sí sé pero quiero creer que en el fondo algo mío se habrá quedado en tu ser. Sabía exactamente lo mal que la pasaste tantas veces que me fui de tu lado después de haberte prometido mantenerme a tu lado, y lo sé muy bien porque vos sos como yo y sentís las cosas como yo las siento. Mas en este caso, tu sombra me dice que ya hiciste caso omiso a cualquier sentimiento que alguna vez sentiste por mí. Perdí, perdimos, y ahora, estoy perdido.
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