Sencillamente tengo miedo, ya no sé quién soy, no me reconozco para nada. Y me aterra el hecho de encontrarme en tal estado donde las lágrimas se han vuelto las fiel compañeras de mis ojos y la opresión que siento en mi pecho cada vez se vuelve más grande intentando apoderarse de todo mi ser, sin dejar rastro de tal felicidad con la que abundaba mi alma.
Me doy cuenta que yo quería con muchas ganas esto pero desde que entré, no he sido yo misma, me he perdido en un sin fin de laberintos que han sacado mi verdadero ser, ya no me río cada cinco segundos como lo hacía anteriormente y es más, pocas veces he vuelto a reír verdaderamente; no he podido ser esa niña graciosa con la sonrisa que todos admiraban. Ahora simplemente soy una versión seria y poco entusiasta de mí que nunca esperé llegar a convertirme.
Cada día siento que me hundo más y más en esa marea de falsedad que ha creado un pozo para que cayera ahí trágica y dolorosamente. No soy feliz, realmente no lo soy y estoy jodidamente perdida.
Encontré finalmente un espacio donde siento que pertenezco y en donde la comodidad finalmente hace aviso en mi ser, pero no hay tiempo para hallarme ahí. Y lo peor, no hay nadie quien me pueda ayudar, yo siempre estoy para los demás pero ¿y para mí quién está? todos sacan excusas y argumentos poco convincentes donde no les da la cara para decir que no les interesa en absoluto lo que me pase.
Debo admitir que por momentos me siento bien estando ahí y al menos he encontrado una persona que me ha podido comprender a la perfección, pero la mayoría del tiempo me siento confundida, abatida, destrozada y con pocas ganas de continuar. ¿Qué hacer al respecto? Ni yo misma sé, si tan solo pudiera escapar de tales muros que me están limitando para encontrarme, ah, lo haría sin pensarlo.
Going nowhere.
domingo, 25 de octubre de 2015
lunes, 19 de octubre de 2015
Cry me a fucking river.
Cuando tu vida está a punto de cambiar y entras en una nueva etapa, esperas que ese giro de 180° sea finalmente una forma de empezar de nuevo y escribir tu historia esta vez sin que nadie te reconozca y puedas ser quien siempre quisiste ser. Esperas y te llenas con las más altas expectativas de que ese cambio sea lo mejor que te vaya a pasar. Sin embargo, con el tiempo te das cuenta de que por más que trates de hacer todo en una hoja blanca, las huellas de lápiz te recuerdan que tu letra no ha cambiado y que no puedes huir de ti mismo ni mucho menos, empezar de nuevo. Los principios no se vuelven a hacer a menos que lleves consigo mismo tu huella que has dejado en el camino. Sencillamente no puedes escapar del pasado, de ti, ni de nadie.
Te das cuenta que lo que te llevó a ese momento de cambio en tu vida, con tropiezos y todo, fue lo mejor que te pudo haber pasado y que volverías a ese instante porque realmente eras feliz. Pues heme aquí, tratando de encajar en un grupo de personas superficiales y poco amables, donde te muestran una sonrisa mientras te apuñalan a escondidas.
Ves que todos a tu alrededor ya han encajado y que felices son con sus iguales pero luego te ves a ti, solo, quizá con uno o dos amigos que realmente aprecias pero que sabes que por más que intentes no encajas y sencillamente ellos te mantienen en un constante recordatorio de eso empujándote a la orilla para despejar el camino.
Son sensaciones nuevas y pensamientos diferentes a los acostumbrados los cuales se apoderan de tu mente y te llevan a un sinfín de malestares donde pasas de ser la persona más sonriente y alegre que alguien ha conocido, a la persona más cerrada y seria. Te cambian, te desmejoran, te desaniman pero toca seguir adelante, sea con una sonrisa o con una lágrima.
La siente, la escucha, la espera, y sueña.
Se había demorado en captar que finalmente el 13 de otro mes hacía aparición, pues su trabajo lo tenía ocupado tanto mental como físicamente. Pensaba no darle importancia y continuar con su rutina como un día normal, pero definitivamente, no era un día cualquiera y no podía hacer caso omiso a ese hecho, después de todo, tenía que aprender a vivir con ello.
El recuerdo de ella le consumía su pecho poco a poco, hasta el punto de asfixiarlo y sofocarlo cargando con el peso de su ausencia. Se volvía loco de tener su imagen en su mente y de sentirla en su interior destrozándole el alma. Controlar el dolor que sentía con cada latido frenético y desgarrador se volvía cada vez más imposible, como un deseo lejano que no podía cumplir. ¿Por qué esta vez le había dado tan duro su recuerdo? Pensaba que la estaba superando pero episodios como estos le recordaban que eso jamás sucedería o al menos, no por el momento.
Su cuerpo temblaba y las lágrimas brotaban como una cascada incontrolable llena de dolor, rabia y debilidad. No sabía cómo más intentar superarla si cada que sentía que lo estaba logrando, los celos de ella crecían en su interior esperando nunca traicionarla. Así es, sería una larga y peleada lucha conseguir su objetivo pero no podía seguir viviendo de ese modo, ya no se había vuelto sano el intentar conservarla.
Por lo tanto, la ocasión ameritaba tomarse un día de descanso, libre de toda preocupación exterior así como un tiempo de reflexión para sí mismo. Decidido, se dirigió a pisar las calles con olor a madrugada y tranquilidad, donde la música reinaría su paso adornando los matices del camino. También, aprovechaba para desahogar tanto que había contenido para sus adentros mientras intentaba acomodar sus pensamientos.
Quizá en un pasado habría mantenido así hasta calmarse pero esta vez, sentía la necesidad de tener a alguien a su lado y de expresar todo lo que quería gritar, solamente eso, quería que alguien lo escuchara en momentos como estos donde la vulnerabilidad era su fiel compañera, a pesar de detestar que lo vieran en ese estado.
Sin embargo, sabía que no contaba con la ayuda de sus amigos más cercanos para atravesar aquella crisis debido a lo ocupados que se encontraban en el momento, pero solo bastaba con observar a su alrededor para darse cuenta que todo el tiempo había estado teniendo apoyo de sus compañeros. Si bien, a pesar de haber pasado muchos momentos juntos,él no les tenía la confianza suficiente todavía, o al menos, eso era lo que pensaba, hasta que se dio cuenta que ellos eran los únicos que le estaban brindando su mano para sacarlo del abismo en el que se encontraba. Era extraño, pero la idea de contar con un apoyo de parte de ellos le habían salvado su día.
No supo exactamente en qué momento sucedió, pero sin esperarlo, todas las sombras que antes lo estaban atacando habían desaparecido y se encontraba riendo rodeado de paz y alegría que le calmaban de a poco hasta el punto de anestesiarlo totalmente. Era gratificante el saber que de los escombros, se estaba levantando siguiendo su paso con fuerza siempre para adelante.
El recuerdo de ella le consumía su pecho poco a poco, hasta el punto de asfixiarlo y sofocarlo cargando con el peso de su ausencia. Se volvía loco de tener su imagen en su mente y de sentirla en su interior destrozándole el alma. Controlar el dolor que sentía con cada latido frenético y desgarrador se volvía cada vez más imposible, como un deseo lejano que no podía cumplir. ¿Por qué esta vez le había dado tan duro su recuerdo? Pensaba que la estaba superando pero episodios como estos le recordaban que eso jamás sucedería o al menos, no por el momento.
Su cuerpo temblaba y las lágrimas brotaban como una cascada incontrolable llena de dolor, rabia y debilidad. No sabía cómo más intentar superarla si cada que sentía que lo estaba logrando, los celos de ella crecían en su interior esperando nunca traicionarla. Así es, sería una larga y peleada lucha conseguir su objetivo pero no podía seguir viviendo de ese modo, ya no se había vuelto sano el intentar conservarla.
Por lo tanto, la ocasión ameritaba tomarse un día de descanso, libre de toda preocupación exterior así como un tiempo de reflexión para sí mismo. Decidido, se dirigió a pisar las calles con olor a madrugada y tranquilidad, donde la música reinaría su paso adornando los matices del camino. También, aprovechaba para desahogar tanto que había contenido para sus adentros mientras intentaba acomodar sus pensamientos.
Quizá en un pasado habría mantenido así hasta calmarse pero esta vez, sentía la necesidad de tener a alguien a su lado y de expresar todo lo que quería gritar, solamente eso, quería que alguien lo escuchara en momentos como estos donde la vulnerabilidad era su fiel compañera, a pesar de detestar que lo vieran en ese estado.
Sin embargo, sabía que no contaba con la ayuda de sus amigos más cercanos para atravesar aquella crisis debido a lo ocupados que se encontraban en el momento, pero solo bastaba con observar a su alrededor para darse cuenta que todo el tiempo había estado teniendo apoyo de sus compañeros. Si bien, a pesar de haber pasado muchos momentos juntos,él no les tenía la confianza suficiente todavía, o al menos, eso era lo que pensaba, hasta que se dio cuenta que ellos eran los únicos que le estaban brindando su mano para sacarlo del abismo en el que se encontraba. Era extraño, pero la idea de contar con un apoyo de parte de ellos le habían salvado su día.
No supo exactamente en qué momento sucedió, pero sin esperarlo, todas las sombras que antes lo estaban atacando habían desaparecido y se encontraba riendo rodeado de paz y alegría que le calmaban de a poco hasta el punto de anestesiarlo totalmente. Era gratificante el saber que de los escombros, se estaba levantando siguiendo su paso con fuerza siempre para adelante.
sábado, 26 de septiembre de 2015
Cualquier estación para mí es primavera con vos.
Sé que yo fui el que abandonó todo, el que abrumado por tantos sentimientos se fue acercando al abismo de confusión en donde la caída se hacía larga y para nada placentera, pero fui yo quien se abalanzó a esta tortura de soledad y perdición a la que me vi aprisionado. Es verdad, me hacía el fuerte actuando como si no importara nada o mejor dicho, esa nada que se resumía en vos, sí, no quería saber nada de vos ni de el hombre que tenías a tu lado pretendiendo ser tu amor.
No quería ser tu amigo ni mucho menos tu mejor amigo, pero las circunstancias así lo habían planteado poniendo en segundo plano el amor intangible y amarrado a nuestro ser que sentíamos el uno por otro, y es que por más que nos amáramos no supimos controlar aquellas revoltosas emociones que desde adolescentes habíamos dejado de sentir, esperando y deseando que fuera solo un capricho de esos amores pasajeros que por más intensos que al principio son, se consume con tal rapidez quitando del camino cualquier pasión sentida alguna vez; aceptémoslo, rogábamos con que todo desapareciera para poder ser amigos, porque vos y yo sabemos lo buenos amigos que éramos.
Los meses, años, el tiempo pasaba y cada vez crecía más nuestra atracción, ¿por qué nos volvimos tan imbéciles? Yo tenía mi novia, vos tu novio, pero el verdadero amor lo teníamos nosotros y sin embargo, optamos por no abrir los ojos permitiendo que nos consumiera el alma llevándonos al dolor y al sufrimiento.
Me alejé de vos no porque no tuviera el tiempo preciso para poder verte o cualquiera de esas excusas que te mencioné en mi partida, me alejé de vos porque el infierno de no tenerte a mi lado se apoderó de mi ser y desde entonces sigo cayendo en ese profundo abismo rodeado de ánimas que tratan de llevarse mi alma y si de mí dependiera, dejaría que se llevaran cualquier sentimiento hacia vos atesorado pero de ser así, el infierno no tendría sentido pues finalmente estaría en el cielo sin tu recuerdo. Ah, cuán doloroso se vuelve la vida condenada a tu sombra que me sigue fielmente intentando algún día cubrirme de cualquier rayo de luz ansioso de atravesar.
No sé si pensás en mí como lo hago con vos, o quizá sí sé pero quiero creer que en el fondo algo mío se habrá quedado en tu ser. Sabía exactamente lo mal que la pasaste tantas veces que me fui de tu lado después de haberte prometido mantenerme a tu lado, y lo sé muy bien porque vos sos como yo y sentís las cosas como yo las siento. Mas en este caso, tu sombra me dice que ya hiciste caso omiso a cualquier sentimiento que alguna vez sentiste por mí. Perdí, perdimos, y ahora, estoy perdido.
No quería ser tu amigo ni mucho menos tu mejor amigo, pero las circunstancias así lo habían planteado poniendo en segundo plano el amor intangible y amarrado a nuestro ser que sentíamos el uno por otro, y es que por más que nos amáramos no supimos controlar aquellas revoltosas emociones que desde adolescentes habíamos dejado de sentir, esperando y deseando que fuera solo un capricho de esos amores pasajeros que por más intensos que al principio son, se consume con tal rapidez quitando del camino cualquier pasión sentida alguna vez; aceptémoslo, rogábamos con que todo desapareciera para poder ser amigos, porque vos y yo sabemos lo buenos amigos que éramos.
Los meses, años, el tiempo pasaba y cada vez crecía más nuestra atracción, ¿por qué nos volvimos tan imbéciles? Yo tenía mi novia, vos tu novio, pero el verdadero amor lo teníamos nosotros y sin embargo, optamos por no abrir los ojos permitiendo que nos consumiera el alma llevándonos al dolor y al sufrimiento.
Me alejé de vos no porque no tuviera el tiempo preciso para poder verte o cualquiera de esas excusas que te mencioné en mi partida, me alejé de vos porque el infierno de no tenerte a mi lado se apoderó de mi ser y desde entonces sigo cayendo en ese profundo abismo rodeado de ánimas que tratan de llevarse mi alma y si de mí dependiera, dejaría que se llevaran cualquier sentimiento hacia vos atesorado pero de ser así, el infierno no tendría sentido pues finalmente estaría en el cielo sin tu recuerdo. Ah, cuán doloroso se vuelve la vida condenada a tu sombra que me sigue fielmente intentando algún día cubrirme de cualquier rayo de luz ansioso de atravesar.
No sé si pensás en mí como lo hago con vos, o quizá sí sé pero quiero creer que en el fondo algo mío se habrá quedado en tu ser. Sabía exactamente lo mal que la pasaste tantas veces que me fui de tu lado después de haberte prometido mantenerme a tu lado, y lo sé muy bien porque vos sos como yo y sentís las cosas como yo las siento. Mas en este caso, tu sombra me dice que ya hiciste caso omiso a cualquier sentimiento que alguna vez sentiste por mí. Perdí, perdimos, y ahora, estoy perdido.
sábado, 22 de agosto de 2015
So pathetic.
Lo más triste y decepcionante no es que no puedas acertar en tus metas, es que aunque aciertes no sientas ni la más mínima emoción y orgullo por tus logros. He salido adelante y he logrado metas que deseaba con ansias alcanzar, pero aún así siento que no pertenezco a este lugar, pues nunca he podido encajar en ningún lado. No he podido ser yo misma desde hace años, ya no me pertenezco ni a mí ni a nadie, ¿qué caso tiene seguir si no eres tú ni te sientes cómoda en tu alrededor? Nada, no tengo absolutamente nada en común con la gente que me rodea y por más que intente encajar simplemente no puedo. Es decepcionante tener un hogar pero sentir que no perteneces a este.
Y podré continuar, seguir luchando por mis logros pero nunca sentiré la satisfacción de habérmelo ganado puesto que no seré yo misma debido a que una parte de mí la tendré que ocultar para poder sentir que "encajo" en este lugar.
Y podré continuar, seguir luchando por mis logros pero nunca sentiré la satisfacción de habérmelo ganado puesto que no seré yo misma debido a que una parte de mí la tendré que ocultar para poder sentir que "encajo" en este lugar.
lunes, 29 de junio de 2015
Life is unfair.
No ha sido un buen día o un buen año. He trabajado duro constantemente y me he esforzado de una manera excepcional. Pensé que eso sería suficiente para mí pero no, al final nada dio sus frutos y lo más triste es que nunca quise algo con tantas ganas como lo era el poder lograr con éxito aquella meta. Todo ha salido mal y peor de lo que me esperaba, había puesto mis sueños y mis deseos por sobre todo pero no conseguí nada, absolutamente nada, y ahora me encuentro en un vacío mayor en el que estaba. Perdido, sí, también lo estoy pues suele pasar que cuando nada resulta como has querido, tus motivos y objetivos se van perdiendo dejándote confundido nuevamente.
Thinking about you.
No sé si llegue a superar su partida algún día pero la extraño tanto. Ya son dos meses desde que dejé de escuchar tu voz, dejé de ver tus ojos y dejé de sentir tu calidez. Lo más doloroso es que he olvidado poco a poco tu figura, tu rostro, tu sonrisa y el dulce tono con el que me hablabas. ¿Por qué te fuiste tan rápido? Pensé que nos iriamos juntos, se supone que eramos el uno para el otro; sin embargo, al fin estás en paz, el caos que tenías en tu vida ya no te atormentará más, querías estar libre de problemas y lo lograste. Te admiro porque alcanzaste a cumplir tus sueños y moriste siendo una vencedora, eso me da fuerza a seguir con los míos y a no darme por vencido por más que me desvíe del camino.
Te pienso cada segundo e intento recordar lo mucho que solíamos divertirnos y extraño las escapadas que hacíamos dejando a un lado todo lo demás porque me decías que querías aprovechar de esos momentos sencillos pero que sin duda eran los más felices para ti, ¡vaya que lo eran!
Prometo seguir adelante, disfrutando cada pequeña cosa que me haga feliz pero para continuar, necesito dejarte como tú lo hiciste conmigo.
Te pienso cada segundo e intento recordar lo mucho que solíamos divertirnos y extraño las escapadas que hacíamos dejando a un lado todo lo demás porque me decías que querías aprovechar de esos momentos sencillos pero que sin duda eran los más felices para ti, ¡vaya que lo eran!
Prometo seguir adelante, disfrutando cada pequeña cosa que me haga feliz pero para continuar, necesito dejarte como tú lo hiciste conmigo.
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